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“Unidas por una vida sin violencia”


Noelia Lacayo Espinoza

En el 2007 se reportaron 893 denuncias por violencia intrafamiliar en la Comisaría de la Mujer de Bluefields. Sólo 1 de cada 10 mujeres que sufren violencia se atreve a denunciarla.

Muchas personas culpabilizan a la mujer por “aguantar la violencia”. Los abusos de poder no se denuncian porque la sociedad educa a los más débiles para temer y obedecer a los más fuertes.

La historia de Susana, ocupó la sección de sucesos en diferentes medios de comunicación recientemente. Esta muchacha originaria de El Tortuguero es una sobreviviente de violencia, la noticia era que su esposo le cortó ambas manos con un machete. Generalmente cuando leemos sobre este tipo de agresiones se especula que el hombre tuvo “ataque” de rabia o que ella lo provocó de alguna manera.

No fue locura momentánea lo que experimentó el marido de Susana, sino la culminación de 7 años de abusos. Desde que inició la relación, Susana y sus tres hijos fueron maltratados constantemente. Las agresiones pasaron a ser algo cotidiano, pero cada golpe dejaba lesiones más graves en su mente y su cuerpo.

Susana se sentía aislada y no sabía a quien recurrir. Su familia y vecinos le temían a su esposo, porque conocían lo que era capaz de hacer. Ella cuenta que trató varias veces de escapar en vano, porque él siempre la encontraba y la amenazaba nuevamente.

Ella no se atrevió a denunciarlo porque tenía miedo, porque el poder de este hombre parecía subordinar a todo lo que estuviese a su paso.

Él siempre tenía una excusa para explicar su comportamiento: “Atendés a todo mundo menos a mí” “Seguro estas con otro hombre”, pero algo tenían en común estas frases: todas apuntaban a responsabilizar a Susana.

En realidad no hay nada que justifique la violencia contra la mujer. La violencia (sexual, física o psicológica) es un abuso de poder, que funciona como mecanismo para demostrar la superioridad de un individuo afirmando la inferioridad de otro.

El centro de mujeres Ixchen mediante una relación de cooperación con la Red Territorial, con financiamiento del Fondo Común y en base a la demanda de las mujeres han ampliado horizontes con el proyecto “Unidas por una vida sin violencia” para llevar capacitaciones y alternativas de atención a las mujeres de las comunidades de Bluefields.

La única manera de romper o prevenir la violencia es empoderando a las mujeres. Por eso las capacitaciones son claves para que las mujeres conozcan sus derechos y cómo defenderlos.

“Nos dimos cuenta que no sólo es importante atender a las mujeres que sufren violencia, sino también capacitar a quienes estén en riesgo, para que conozcan sus derechos” Afirmó la Doctora Marieliz Rodríguez, Directora de Ixchen en Bluefields.
Las capacitaciones abordan los derechos sexuales y reproductivos como el derecho a la autonomía sobre su cuerpo, a la planificación familiar, a la maternidad voluntaria y a una vida sin violencia.

El proyecto esta expandiendo sus fronteras para llevar información a diferentes comunidades de Bluefields y los alrededores. Hasta la fecha 490 mujeres han sido beneficiadas por las capacitaciones.

La líder de comunidad Ángela López, fue capacitada por las educadoras de Ixchen y ahora imparte charlas para sensibilizar a hombres y mujeres sobre la importancia de que sean reconocidos los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. “Es hora que reconozcamos que es tiempo de no sufrir más violencia” afirma explicando porque decidió unirse como voluntaria para las capacitaciones.

El otro gran aspecto del proyecto es el seguimiento que se le da a las sobrevivientes de violencia intrafamiliar.

“Una vez que la mujer reconoce que esta viviendo una situación de violencia y pide ayuda, Ixchen le brinda apoyo psicológico, médico y jurídico gratuito durante el proceso de denuncia y de recuperación de la víctima” afirma Sandra Hubson, abogada del centro Ixchen de Bluefields.

Ixchen tiene como objetivo brindar atención integral, por eso también brindan asesoría legal a los aspectos conexos a la violencia como divorcio, pensión alimenticia y reclamos por propiedad.

La tercera parte del programa es de atención médica integral para prevenir y tratar las infecciones de transmisión sexual y el cáncer cervico uterino y de mamas. En esta área del proyecto se han atendido 1,284 mujeres, de las cuales 59 presentaron lesiones tempranas de cáncer cervico uterino y fueron tratadas gratis.

Yarenis Prendis Gonzáles, es una muchacha de 20 años que fue beneficiada por el programa. El año pasado ella se realizó un papanicolao, que reveló que presentaba lesiones tempranas de cáncer en el útero. Yarenis fue trasladada a Managua, donde recibió quimioterapias. Actualmente ella esta bien de salud y sigue examinándose periódicamente para garantizar que el cáncer no reaparezca.

Un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas revela que las mujeres son más vulnerables a los problemas de salud como consecuencia de las desigualdades de género. Por lo tanto es indispensable que se garantice el acceso a la atención integral de la salud de las mujeres, especialmente en zonas que históricamente han sido olvidadas por el gobierno central.

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