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Investigación sobre metodologías de trabajo con niñez y adolescencia
· Escuchar es la acción clave para trabajar con este sector de la población
· Encuesta aplicada a casi 90 organizaciones especializadas
Cuando un grupo de niños, niñas y adolescentes se presentaron ante los candidatos a Alcaldes del municipio de San Carlos, éstos últimos no se podían creer la diversidad de aspectos que abordaron los niños y niñas en sus intervenciones. Y es que llegaron dispuestos a ser escuchados, armados con las palabras y una Agenda de la Niñez y la Adolescencia que trabajaron acompañados por la Fundación del Río.
Entre el grupo se encontraban Jenifer Matamoros, Yara Ortiz y Damaris Aguilar, de 12 años, quienes dos años después cuentan con soltura cómo fue todo el proceso de elaboración y presentación de sus demandas. Su elocuencia demuestra que saben la importancia de hablar, de ser escuchadas y de incidir.
A 290 kilómetros de sus casas, estas activas niñas participaron en Managua en la presentación del estudio “Incidencia de niños, niñas y adolescentes como ciudadanos/as activos/as en Nicaragua: metodologías, modalidades y condiciones facilitadoras para lograr impacto real en la vida”, realizado por el Centro de Servicios Educativos en Salud y Medio Ambiente (CESESMA) y la Universidad del Norte de Nicaragua.
CESESMA es una organización ubicada en San Ramón, Matagalpa, que trabaja por la niñez de la zona cafetalera. Este año, con apoyo del Fondo Común de Apoyo a la Sociedad Civil para la Gobernabilidad Democrática en Nicaragua, está ejecutando el proyecto “Participación de niños, niñas y adolescentes en la promoción de la Gobernabilidad Educativa”.
El estudio buscó identificar aquellas metodologías, modalidades y condiciones que realmente facilitan que la participación de niños, niñas y adolescentes tenga éxito. Para ello aplicaron una encuesta con 64 ONGs aglutinadas en la Coordinadora Nicaragüense de Organismos que trabajan con la Niñez y la Adolescencia (CODENI), además de otras 24 agrupadas en la Mesa de Trabajo sobre Participación Infantil de Save the Children, con la idea de conocer las experiencias en que niños, niñas y adolescentes hubiesen logrado incidir en una política pública.
Se escogieron cinco de estas experiencias, sistematizándose proyectos impulsados por CAPRI, Visión Mundial, CECIM, Fundación del Río y CESESMA. El análisis de los datos se hizo con el objetivo de identificar metodologías, espacios o modalidades de participación, condiciones facilitadoras y problemas enfrentados. Con estos resultados, se validaron las conclusiones y recomendaciones con las organizaciones participantes.
El 21 de abril, en Managua, se presentó el primer borrador del estudio para su validación con agencias de cooperación, otros organismos que trabajan con la niñez y la adolescencia, instancias públicas y, por supuesto, con niños, niñas y adolescentes de los diversos proyectos y que fueron parte medular de la investigación, tanto en el aporte de las experiencias como en el análisis de los resultados.
Algunos de los hallazgos refuerzan lo que muchos organismos han sostenido: no se puede trabajar en el empoderamiento de niños, niñas y adolescentes sin escucharlos y tomarlos en cuenta. “Aunque suene repetitivo, es así” enfatizó Harry Shier, de CESESMA. También es importante una visión integral e integrada del trabajo, es decir, articulando los diferentes ámbitos en los que éstos se desarrollan: familia, escuela, comunidad y municipio. Y definitivamente, se debe pensar en trabajo de largo plazo, dicen los resultados.
En cuanto a las modalidades, se mencionan como las más exitosas, trabajar en las escuelas, hacer visitas a las casas, vincular las actividades con alternativas educativas y concienciar y sensibilizar a los actores adultos.
Los espacios idóneos deben privilegiar la articulación de los propios chavalos y chavalas, aunque haya acompañamiento de alguna ONG o de personas adultas, es importante que se sientan dueños de su propio espacio. El adultismo se identificó como el mayor obstáculo que se enfrenta en el trabajo con los y las chavalas.
Entre la recomendaciones formuladas, destaca aquella que insta a todas las ONGs a que reconozcan a niños, niñas y adolescentes como ciudadanos/as y sujetos de derechos, independientemente que su enfoque de trabajo no esté dirigido a este sector.
La promoción de procesos de formación a líderes infantiles y adolescentes, pero también a las personas adultas que trabajan con ellos, es de vital importancia para defender el derecho que tienen como ciudadanos/as activos/as. A padres y madres recomiendan tomar la iniciativa de acompañar la formación de sus hijos e hijas.
Damaris, Yara y Jennifer, que llevan más de tres años organizadas y han participado en intercambios con otros de su edad en Guatemala, parecen estar de acuerdo con esta afirmación porque aseguran que aquellos padres que no escuchan a sus hijos/as pueden provocar que éstos se junten con amistades poco recomendables. Y en general esa es la demanda, que las personas mayores oigan a las menores, “Si no escuchan, ¿cómo vamos a plantear nuestras demandas?”, concluyen con lógica aplastante.
Para conocer más de CESESMA ver
Enlace de Interés: http://www.cesesma.org/bienvenida.htm



















